lunes, 10 de mayo de 2010

La muerte de Lon Chaney

“Yo conocí un ciego que todas las mañanas se enfrentaba al sol carajeándolo. Tanto lo irritó, que un día un rayo de luz penetró por sus retinas. Pero, en en vez de iluminarle el mundo, únicamente le alumbró el sótano de miserias en que vivía. Ciego como antes, empezó a decir cosas trascendentales de tal categoría, que todo el pueblo lo tomó por brujo. ¡Cómo podía conocer tan bien la psiquis humana si sus ojos seguían tan blancos como los de las estatuas! Maldito, zurriado, escarnecido, fue proscripto al fondo de la noche. Yo lo vi a menudo, rodando solitario. Daba lástima. Vociferaba ahora contra la clarividencia de la introspección. ¡Alerta, ‘Lon Chaney’! ¡No te pavonees! ¡No hay peor ceguera que la de no saber mirarse!” (Juan Filloy, Caterva).


A propósito:

I.- “¿Qué es un fantasma?… Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres” (James Joyce, Ulysses).

II.- “…permanecieron en los puestos de mando hasta la hora del almuerzo, poco después de que pasaron frente a la población de Calamar, que apenas unos años antes tenía una fiesta perpetua, y ahora era un puerto en ruinas de calles desoladas. El único ser que se vio desde el buque, fue una mujer vestida de blanco que hacía señas con un pañuelo. Fermina Daza no entendió por qué no la recogían, si parecía tan afligida, pero el capitán le explicó que era la aparición de una ahogada que hacía señas de engaño para desviar los buques hacia los peligrosos remolinos de la otra orilla. Pasaron tan cerca de ella que Fermina Daza la vio con todos sus detalles, nítida bajo el sol, y no dudó de que en realidad no existiera, pero su cara le pareció conocida” (Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera).

III.- "El Maestro Almendro tiene la barba rosada, fue uno de los sacerdotes que los hombres blancos tocaron creyéndoles de oro, tanta riqueza vestían. Al llegar la luna del Búho Pescador (nombre de uno de los veinte meses del año de cuatrocientos días), el Maestro Almendro repartió el alma entre los caminos. El más veloz, el Camino Negro, el camino al que ninguno habló en el camino, se detuvo en la ciudad, atravesó la plaza y en el barrio de los mercaderes, por un ratito de descanso, dio el alma del Maestro al Mercader de Joyas Sin Precio.
Al saber el Maestro lo que el Camino Negro había hecho, tomó naturaleza humana nuevamente. Y guiado por las sombras, en el barrio de los mercaderes encontró la parte de su alma vendida por el Camino Negro al Mercader de Joyas Sin Precio. La guardaba en el fondo de una caja de cristal con cerradores de oro. Sin perder tiempo se acercó al Mercader, que en un rincón fumaba, a ofrecerle por ella cien arrobas de perlas.
El Mercader sonrió de la locura del Maestro. ¿Cien arrobas de perlas? ¡No, sus joyas no tenían precio!
El Maestro aumentó la oferta. Los mercaderes se niegan hasta llenar su tanto. Le daría esmeraldas, grandes como maíces, de cien en cien almudes, hasta formar un lago de esmeraldas.
El Mercader sonrió de la locura del Maestro. ¿Un lago de esmeraldas? ¡No, sus joyas no tenían precio!
El Mercader se negó. Sus joyas no tenían precio, y, además ¿a qué seguir hablando?, ese pedacito de alma lo quería para cambiarlo, en un mercado de esclavas, por la esclava más bella".

(Miguel Angel Asturias, Leyendas de Guatemala).

4 comentarios:

  1. No me gusta demasiado García Márquez y no leeré de él más de lo que he leído, apenas dos novelas. Pero tiene sus cosas...

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  2. Qué buenas estas aposiciones o ensamblajes, en el fondo un corro de buenos amigos, siempre en torno a los textos maestros de Juan Filloy. Lo vi por la Posada, hacia el sol de medianoche, y vine a visitarlo. Me gustó lo que vi, así que volveré. Saludos desde Madrid, con una primavera aún dubitativa, acaso como por ahí el otoño.

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  3. Hola Fernando:
    Gracias por haberte pasado por el blosss y dejar buenas palabras.
    Mi sorpresa ha sido mayúscula al ver que compartimos una gran amaistad ¡los textos de don Juan Filloy! Ese grande entre los grandes... inéditos que de este mundo son y serán. Poco a poco, en España, se comienza a entender que una explicación pertinente de Cortázar pasa por conocer en profundidad la narrativa de don Juan.

    En fin, que ya mismo te enlazo a mi blog.

    salut,

    hugo

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  4. Alfredo y Hugo: la intención es difundir a Filloy y es también una excusa para decir algo más. ¡Gracias por pasar! España, tan lejos y tan cerca.

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