"Tanto en el oficial que ordena como en el recluta que obedece, la actitud militar significa la regresión de todo principio de humanidad hacia los instintos bravíos que impone la ley de la selva. La renuncia total a la propia vida y el desprecio absoluto a la ajena promueven en ella implacables sistemas de masacre y destrucción. Ellos inspiran y consolidan esa deidad satánica que es LA VICTORIA".
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"Y eso es, precisamente, la aptitud militar: oligofrenia, testarudez..." (Juan Filloy, Vil & Vil).
A propósito:
I.- "¿Qué sintieron los protagonistas de esa batalla? Primero (creo) la brutal convicción de que el estrépito insensato de cien revólveres los iba a aniquilar enseguida; segundo (creo) la no menos errónea seguridad de que si la descarga inicial no los derribó, eran invulnerables" (Jorge Luis Borges, Historia Universal de la Infamia).
II.- "Todo soldado está convencido de que tiene por delante un espacio de tiempo prorrogable infinitamente antes de que lo maten; el ladrón, antes de que lo atrapen; el hombre, en general, antes de que lo arrebate la muerte. Ese es el amuleto que preserva a los individuos -y a veces a los pueblos- no del peligro, sino del miedo al peligro; en realidad de la creencia en el peligro, por lo que lo desafían en ocasiones sin necesidad de ser valientes. Confianza de este linaje y tan mal fundada como ella es la que sostiene al enamorado que cuenta con una reconciliación, con una carta" (Marcel Proust, En busca del tiempo perdido II).
III.- "Tengo que elegir entre lo que desprecio - o el sueño, que mi inteligencia odia, o la acción, que a mi sensibilidad repugna: o la acción para la que no nací o el sueño para el que no nació nadie. Resulta que, como desprecio uno y otro, no elijo ninguno; pero como, llegado el momento, he de soñar o de obrar, mezclo una cosa con la otra" (Fernando Pessoa -como Bernardo Soares-, Libro del desasosiego).